Permiso de paternidad: cómo sacar el máximo a dos semanas cortas
Dos semanas pasan volando. Así eliges el mejor momento, te organizas sin agobiarte con horarios y pasas el testigo sin que todo se desmorone.
Catorce días. Eso es a menudo lo que dura el permiso de paternidad para muchas parejas, y más o menos la mitad de esos días te los pasas preguntándote qué día es.
Dos semanas es poco. Pero la buena noticia es que, con un plan, pueden ser maravillosas, y muchas veces tienes más opciones de las que crees. 👶
Este artículo es para papás, coprogenitores y mamás no gestantes. Hagamos que esas semanas cuenten.
¿Cuándo deberías cogerte el permiso?
Según las normas que te apliquen, no siempre tienes que disfrutar el permiso de golpe justo después del parto. A menudo se puede repartir o guardar una parte para más adelante en el primer año.
Esa flexibilidad vale oro. Así lo aprovechan algunas familias:
- Todo al principio. El clásico. Ideal tras una cesárea o un parto complicado, porque cargar peso, conducir o subir escaleras pueden quedar descartados una temporada.
- Una semana ahora y otra más tarde. Muchos padres dicen que la tercera o cuarta semana es la más dura: las visitas desaparecen y llega el agotamiento. Una segunda semana entonces es un auténtico rescate.
- Una semana ahora y otra para un momento clave. Las primeras vacaciones en familia, una mudanza o una cita médica en la que tu pareja necesite apoyo.
Normalmente tendrás que avisar a tu empresa con antelación, y los derechos y la prestación dependen de tu país y tu contrato. Echa un vistazo a la información oficial y a la política de tu empresa, porque algunas complementan el sueldo u ofrecen días extra.
Consejo extra: junta tus vacaciones pendientes con el permiso. Una tercera semana en casa se siente como unas vacaciones de lujo.
¿Qué planificar antes de que llegue el bebé?
Un horario no. Por favor, nada de horarios. Los bebés no los leen.
Mejor planifica las cosas aburridas, para tener la cabeza libre para el bebé. Unas cuantas tardes de preparación te ahorrarán horas:
- Cocina y congela de seis a ocho comidas. Tu yo del futuro te lo agradecerá.
- Prepara un pedido de supermercado online con una lista básica guardada.
- Aprende dónde está todo: pañales, muselinas, pijamas de repuesto, el termómetro.
- Monta la cuna, instala la silla del coche y pliega y despliega el carrito al menos tres veces.
- Acordad juntos las normas de visitas, para que seas tú quien diga con amabilidad: «Hoy mejor no».
Merece la pena tener pronto una bolsa que puedas llevar de verdad. Una mochila cambiador deja las dos manos libres para el portabebés, las puertas y el café, y es mucho menos incómoda que un bolso que no para de resbalarse del hombro.
¿De qué deberías encargarte en casa?
El secreto que muchas parejas descubren después: «ayudar» no es el objetivo. Hacerte cargo, sí.
Si esperas a que te digan qué hacer, tu pareja sigue llevando toda la carga mental. Elige unas cuantas tareas que sean completamente tuyas, de principio a fin.
Tareas que funcionan genial para el progenitor no gestante:
- La hora del baño. Se convierte en vuestro momento, una forma preciosa de crear vínculo.
- El primer cambio de pañal de la mañana. Para que el otro progenitor pueda dormir un poco más, aunque sea poco.
- El material de las tomas. Si dais biberón, lactancia mixta o hay sacaleches, lavar, esterilizar y preparar es cosa tuya. Si tu pareja da el pecho, tú te ocupas del agua, los tentempiés, los cojines y los gases.
- La casa. Colada, lavavajillas, basura y comida. En silencio, sin que te lo pidan.
- Hacer de portero. Contestar mensajes, gestionar visitas y mandar las fotos del bebé al grupo familiar.
Los biberones pueden comerse el día entero. Si esterilizar está en tu lista, un esterilizador con secado te libra de los biberones húmedos sobre un paño de cocina.
¿Cómo crear vínculo si el bebé solo quiere a mamá?
Es muy habitual y aun así puede doler un poco. Los recién nacidos suelen calmarse mejor con quien les da de comer, y las parejas pueden sentirse de sobra.
Pero el vínculo no es una carrera. Se construye en los pequeños momentos repetidos: los cambios de pañal, el baño, los paseos, las horas en brazos.
El piel con piel no es solo para quien ha dado a luz. Quítate la camiseta, pon al bebé sobre tu pecho (solo con el pañal) y tapaos los dos con una manta. A los bebés les encanta el calor y el sonido de tu corazón.
Y el porteo es un superpoder para las parejas. Con una mochila portabebés puedes sacar a un bebé quejica a dar una vuelta a la manzana mientras tu pareja duerme, se ducha o simplemente disfruta de 40 minutos de silencio. Elige una con un cinturón ancho y firme si vas a portear durante mucho rato.
Esos paseos tienen un efecto secundario precioso: el aire fresco también te sienta bien a ti, y pronto serás quien conoce la ruta exacta que hace dormir al bebé. 🚶
¿Y la recuperación de tu pareja?
Sea cual sea el tipo de parto, su cuerpo ha pasado por mucho. Tu trabajo es hacer posible el descanso.
Eso significa que coma y beba, proteger sus siestas y encargarte del bebé al menos una vez al día para que duerma un buen rato seguido. Y estar pendiente de cómo se siente, no solo físicamente.
La tristeza posparto de la primera semana es muy común. Pero si el bajo ánimo, la ansiedad o la sensación de no poder más se alargan o empeoran, anima a tu pareja a hablar con su matrona o su médico. Y recuerda que las parejas también pueden pasarlo mal. Si no te sientes tú mismo, lo mismo va para ti.
¿Cómo pasar el testigo al volver al trabajo?
El final del permiso es un momento delicado para toda la casa. Un poco de planificación en los últimos días hace la transición mucho más suave.
- Vacía tu cabeza. Apunta todo lo que solo sabes tú: cuándo se esterilizaron los biberones por última vez, qué talla de pañal se está acabando, quién viene de visita el jueves.
- Quédate con tus tareas. El baño y el pañal de la mañana pueden seguir siendo tuyos después del trabajo. No lo devuelvas todo en silencio.
- Acordad un plan para las noches. Quizá tú te encargues de una toma tardía o del turno de madrugada, para que nadie vaya en reserva toda la semana.
- Buscad apoyo. Si la familia o los amigos quieren ayudar, las primeras semanas tras tu vuelta son el momento perfecto.
- Habla con tu responsable. Pregunta por horarios flexibles o teletrabajo durante unas semanas. Muchas empresas están más abiertas de lo que imaginas.
¿Y si te guardaste una segunda semana? Ahora tienes algo maravilloso que esperar.
Lo que merece la pena recordar
No tienes que hacerlo perfecto. Nadie lo hace en la primera semana. Lo que importa es estar, encargarte de las cosas sin que te lo pidan y pasar mucho tiempo simplemente con tu bebé en brazos.
Dos semanas no es mucho. Pero sí lo suficiente para empezar a ser el padre o la madre que quieres ser. 💛
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